|

El Vino Ecológico se ha convertido en uno de los acompañantes más demandados en las últimas décadas en las mesas europeas.
Así bien, España es uno de los países en los que el consumo de este tipo de vinos no sobrepasa el 5% de la población, aunque su exportación llega a superar el 80% .
Ante este declive, las bodegas españolas llevan dos años organizando FIVE (la Feria Internacional del Vino Ecológico) que este pasado 12 de abril celebró su segunda edición en Pamplona, a la que asistió multitud de público, sobre todo procedente de países pioneros en el consumo de este tipo de caldo: Alemania, Reino Unido, Bélgica, etc.

El objetivo de esta feria, no es otro que fortalecer las exportaciones de estos vinos nacionales, puesto que la demanda de este producto es mucho mayor en el extranjero, que en España. Se pretende contactar con importadores mayoristas del sector vitivinícola que logren difundir el carácter del Vino Ecológico Español.
Al FIVE acudieron 45 bodegas nacionales, y se contó con la presencia de 11 denominaciones de origen del panorama español y dos extranjeras.
Según datos de 2008, los mayores productores de Vino Ecológico en España es la comunidad de Murcia, con un 14,3% de su producción. Le siguen las Islas Baleares con un 6,5 % y la Comunidad Valenciana con un 4,8%.
Este aumento en la cosecha de esta variedad, ha dado lugar al establecimiento de una normativa común en todas las comunidades autónomas para la elaboración del Vino Ecológico. Por ello, el MAPA ha constituido un Grupo de Expertos a nivel estatal, que ha trabajado y desarrollado diversas propuestas de normativas para el Vino Ecológico.

Para ello, se tienen en cuenta diversos requisitos que comprendan estas producciones en la denominación de Vinos Ecológicos.
Entre ellas destacan la necesidad de siembra en campos abonados con abonos de tipo orgánicos naturales, como orujos, sarmientos triturados o estiércol animal; la conservación y el embotellado del vino sin ningún tipo de tratamiento; la vinificación sin antisépticos ni oxidantes SO2, que normalmente suelen tener efectos negativos para la salud.
En general, este tipo de producción vinícola, se basa en una producción totalmente sostenible y ecológica, que no utilice ningún componente de tipo artificial en cualquier punto del proceso de elaboración.
En nuestro país existe una amplia experiencia en aplicación de las normativas de elaboración de este tipo de vino, pero la información escrita es mínima, por lo que los datos a los que puede acceder en bodeguero es casi nula. Así, la necesidad de este tipo de reglamentación se hace casi imprescindible en un sector que se ha convertido en la “niña bonita” de nuestro mercado de cara al resto de Europa.
|