|
Soy de Villanueva del Ariscal, pueblo de vinos donde los haya. Como toda mi gente, he vivido, desde la infancia, una íntima relación con la cultura vinatera, particularmente con la del mosto, un producto de antigua tradición en mi tierra.
Siempre he sabido –o, al menos, intuido-; la importancia del vino y de los licores como elemento cultural, gastronómico y generador de dinamismo económico para un territorio.
Y, afortunadamente, en la provincia de Sevilla, hay muchos pueblos y comarcas que destacan por la producción de buenos caldos, tan buenos, que son merecedores de estar junto a otras denominaciones de origen más habituales en las cartas de vinos de los establecimientos de restauración.
Desde mi responsabilidad en la Diputación de Sevilla, al frente de las políticas en materia turística para la provincia, promoví, hace tres años, la puesta en valor turístico de los vinos y licores sevillanos como productos gastronómicos de excelencia.
Algunos pasos en este sentido ya se han dado. Por ejemplo, la Guía de Vinos y Licores de la provincia de Sevilla. Una guía que responde a dos ideas fundamentales: por una parte, la promoción del vino como producto de prestigio que ha de ser reconocido y buscado; y por otra, la garantía de que, tanto el sevillano como el viajero, conozcan en esencia los lugares que visitan.
Y no se trata, simplemente, de hallar un recurso, una mera excusa para incentivar la visita. Estamos hablando de difundir el conocimiento de un producto de calidad, que poco a poco va obteniendo el reconocimiento merecido en el sector. Hablamos de poner en relieve un tesoro –quizá aún poco visible- de nuestra gastronomía y de nuestra cultura.
Desde aquí, quiero proponer un brindis por el descubrimiento de nuestros vinos y licores. Un brindis, con vino de Sevilla.
Dolores Bravo García
Vicepresidenta de la Diputación de Sevilla
|